El jueves recibí un correo de la universidad, se había programado un Surfing Camp para alumnos de intercambio. Se trata de un campamento de fín de semana dedicado a aprender a hacer surf. Sin pensarlo dos veces, Michelle (Michigan), Grace (Texas) y yo nos apuntamos inmediatamente; el resto de la casa o estaban ocupados o preparando los exámenes de recuperación (primera semana de diciembre)
El campamento fueron 3 días y dos noches. Material imprescindible: bañador, toalla, protección solar y ganas de pasarlo bien. Del resto se encargaron los organizadores. Unos 24 estudiantes nos montamos en un microbus que nos llevó a la Munmorah State Conservation Area, un parque natural a una hora y media del norte de Sydney. En el grupo había un poco de todo: una alemana, unos cuantos chinos, ingleses, norte americanos, un chico de Perú, otro de México y unas 10 chicas de Nueva Caledonia.
Llegamos al campamento de noche; tras montar las tiendas, cenar y charla un poco para conocerse mejor, nos fuimos a dormir. El sábado nos levantamos a las 7 de la mañana, tras desayunar y ponernos los trajes de surf nos fuimos a la playa. La lección empezó con los conocimientos básicos acerca del mar, partes de la tabla de surf, qué hacer en caso de caída, etc…
La forma de aprendizaje fue gradual, entrando y saliendo del agua a cada nuevo paso que nos explicaban. Tuvimos un clima bastante criminal durante todo el fin de semana, lluvia y vientos fuertes. El mar estaba muy revuelto y hacía difícil los primeros pasos. Tras la primera lección, paramos para comer, totalmente exhaustos, hartos de tragar agua salada. Después de comer, fuimos a otra playa, donde las aguas estaban más relajadas. Aquí ya sabíamos “toda” la teoría suficiente, así que nos dejaron libres en el mar, mientras los 4 instructores se dedicaban a observarnos y a corregir los defectos que hacíamos. Conseguí manterme de pie un par de veces!
Hacer surf es terriblemente cansado. Se trabaja principalmente la parte superior del cuerpo, hombros y pecho sobre todo. Requiere mucha precisión para ponerse en pie. Nadar sobre la tabla hasta ponerse en el lugar correcto; coger la ola apropiada; mantener la posición correcta en la tabla; hacer una flexión, levantar el cuerpo y rápidamente situar los pies para alzarse y mantener el equilibrio. Todo esto mientras continuas sobre la ola. Pero el mar no es demasiado considerado, terminas con heridas en casi todo el cuerpo, sobre todo las manos y pies: cortes, moratones, tirones musculares… y es que las caídas y los golpes son más comunes de lo que parece. Aún así, es un deporte fascinante y una vez superada las primeras frase de aprendizaje, es una gozada absoluta y la sensación de libertad es impagable.
De noche, volvimos al campamento donde cenamos macarrones con carne. A continuación, los instructores nos llevaron a un lugar “secreto”, una especie de plataforma, un mirador que da a la playa. Montaron una estructura que nos cubría de la lluvía y con un altavoz y un ipod teníamos la fiesta montada. Lo pasamos muy bien y el ambiente era genial pero la lluvía fue a peor y la tormenta vino directamente hacia nosotros. Tuvimos que situar entre todos el “techo” porque sino se hubiera ido volando… fue una aventura interesante y nos reímos muchísimo!
El domingo, después de un desayuno potente, de vuelta al mar. Hizo bastante buen día, soleado y con un poco de viento. Me ponía en pie la mayoría de las veces, pero las olas me tumbaban continuamente. Desafortunadamente había una corriente hacia el mar que producía olas en la dirección opuesta, haciendo la vida más difícil a los surfers principiantes. De nuevo paramos para comer y relajarnos un poco. Después, otra vez de vuelta al mar, pero aquí ya se notaba el cansancio. Los brazos ya no te dan más de sí; dar brazadas sobre la tabla duele y hacer la flexión final es casi imposible…
Al rededor de las 5 de la tarde volvimos para desmontar el campamento, el Surfing Camp se acaba! En la vuelta a Sydney, paramos en Catho Pub, un pub estilo americano de los años 50, con música rockera antigua y gente de pintas raras. Nos tomamos una cerveza y disfrutamos de la banda que tocaba grandes clásicos de la época, esperad a ver las fotos para reíros!
A las 9 de la noche llegamos a Sydney y cenamos todos juntos en The Gaff. Aquí termina un fín de semana agotador y divertidísimo! Más que recomendable!
Estoy recopilando fotos del resto del grupo, en unos días las subiré!
Por cierto, ya tengo las notas, las he aprobado todas! Weeeee!!

3 comentarios de momento ↓
1 Clara ! // Dec 1, 2008 at 9:48 pm
felicidades!!!! ya sabia yo que aprobarias!!!! jajaja disfruta de tus ultimos dias, que dentro de nada vuelves al frio de valencia… jajajaj (nota: hace mucho mucho frio…)
2 Hèctor // Dec 1, 2008 at 11:49 pm
Gracias Clara! Que yo vuelvo al frío? Prepárate tu que te vas a Helsinki, eso sí que frío!!
3 Esteban // Dec 7, 2008 at 6:06 pm
Hola Hec. Quina enveja el sufring camp. Yo estic aprenent a “surfejar” oles amb piragua, que trist! Un amic i jo estem pensant a pillar una tabla y fer surf de veres, perquè la uni no oferta aquests cursos, ya mos donaràs alguna sessiò pràctica. Vinga xicón. A passar-ho bé!
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