Un amigo de Sean nos invitó a pasar un par de días en su casa de la playa y no nos pudimos resistir. Maletas en mano y nos subimos en el coche: un legendario Volkswagen Beetle! Sisi, de los de motor en el maletero
Mis dos coches favoritos:
El coche se portó como un campeón. Cinco adultos más maletas y a 120 km/hora sin problemas. Eso sí, el pobre automóbil está un poco perjudicado y tiene algunos defectos: el suelo tiene algun que otro agujero y deja entrar un frío que nos dejó congelados gran parte del viaje. Pero no sólo es viento lo que entra. Cuando paramos en una gasolinera a repostar, una de las chicas empezó a gritar como una loca. Junto a mi cabeza, en la pared del coche se encontraba la araña más grande que jamás he visto, más grande que mi puño. De color verdo y amarillo, con patas peludas. Sean, con toda la calma del mundo la echó del coche de un manotazo: “pero si no muerde! hahaha!”. Uff lo que nos reímos…
La “casa de la playa”, resultó ser una mansión. Galardonada varias veces como casa del año en las revistas de decoración. Suelo de marmol, a 20 metros del mar, cocina espectacular, muebles de diseño… Los dormitorios parecían suites de hotel. En mi vída he visto tanto lujo!
Allí nos encontramos con más amigos de Sean, auténticos surfers. Dedicamos nuestro tiempo allí a disfrutar de las playas. Lástima que el tiempo estaba muy loco. Teníamos un cielo nublado que daba miedo, sol, lluvia y viento helado. Todo al mismo tiempo.
Una tarde nos dividimos en dos coches en una escapada en busca de la playa secreta que conocían los surfers. Lamentablemente los perdimos y terminamos en otra playa de roca, buscando cangrejos y jugando con las olas. A la vuelta, atravesándo el camino entre arbustos que nos dirigía al coche, encontramos una serpiente de casi dos metros. “Tranquilos que no muerde!” dijo Sean mientras la cogía de la cola y la apartaba. Un auténtico Cocodrilo Dundee!
De noche, cociné una tortilla española que me quedó de muerte. Todos nos chupamos los dedos y nos fuimos de fiesta al pub de la zona. Lo pasamos basante bien viendo tocar a una banda local que tocaba grandes clásicos del rock. Lo mejor fue la última canción: Always look on the bright side of life, ni más ni menos!












2 comentarios de momento ↓
1 Esteban // Nov 28, 2008 at 4:14 pm
Ja, ja! Que nivell Hec. Ni a les sèries fetes a L.A. Luxe, natura, adventure… Això si, que la casa estiga a menys de 20 metres de la platja comporta algún que altre debat sobre l’impacte ambiental, però, aixina i tot… qui puguera!
Bó xicón en breu ens tens agoviant-te una estona per que ens contes més batalles, xò millor face to face. Vinga xicón. Ens vem C U!
2 Hèctor // Dec 1, 2008 at 10:32 am
Ei xicon! Com vas? Be, no sé exactament la distància a la que estava la casa de la platja, pero la vista era impresionant! Ara sí, uns metres més enrere la vista seria igual d’impressionant.
Ens veiem d’ací no res!
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