El sábado 27 de septiembre, a las 6am con todo preparado, partimos hacia Melbourne. Pratik (Hong Kong), Pari (India), Grace (Texas), Roy (Singapur), Jonney (Glasgow), MIchelle (Michigan), Vicmar (Australia) y yo nos montamos en el Toyota Tarago de 8 plazas y comenzamos el road trip. Son 900 km, unas 11 horas en coche. El viaje se hizo corto, mientras escuchábamos música y parábamos en gasolineras o parajes exóticos.
Una de las cosas más sorprendentes de la ruta es la cantidad de Mc Donalds que hay. Literalmente, miles. En cada gasolinera, en cada estación de servicio… ahora me explico por qué Australia es el segundo país con el mayor índice de obesidad del mundo.
Melbourne es una ciudad encantadora. Desde el primer momento se puede apreciar el estilo tan diferente y radical de esta ciudad. Mucho más “estilosa” que Sydney, con edificios modernos y antiguos al mismo tiempo. Si hay algo que me encanta es el tranvía, que te lleva a cualquier punto de la ciudad, un servicio rápido y puntual (a veces gratuito!)
La ciudad es bastante más tranquila que Sydney, menos poblada, con calles muy anchas, aceras enormes… Incluso la inmigración aquí es diferente. Sydney es prácticamente territorio chino, en cambio Melbourne está más equilibrado.
El backpacker en que nos alojamos estaba situado en St Kilda, justo en frente de la playa. El tiempo no acompañaba demasiado, pero aún así retozamos como críos por la arena.
La ciudad está llena de graffitis por todas partes, mucho de ellos auténticas obras de arte. Aquí una pequeña muestra.
Para terminar, encontramos en la ecléctica Federation Square una genial frase del gran Oscar Wilde: “la vida es demasiado importante para tomarla en serio”:










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