Después de la caminata por Uluru, comimos fajitas, que por cierto estaban buenísimas y repetí 3 veces
Durante todo el viaje tenía en mente las imágenes del desierto de la película Mad Max. Así que nada más comer, nos escapamos un momento para hacer omenaje a tan gran peli:
La idea era simular la imagen de la película de las carreteras infinitas y los coches de carrera pasando a toda velocidad justo por encima de la cámara, pero no teníamos presupuesto
El viaje termina! Sólo nos quedaban unas horas de bus para acabar el tour. Dom aprovechó para contarnos algo más acerca de la cultura aborigen, sobretodo de estos últimos tiempos. Prácticamente la cultura ha muerto en menos de 200 años. El “cambio” que sufrieron es enorme, en a penas dos generaciones han pasado de vivir en el desierto, cazar y seguir una vida salvaje a ir al supermercado y comprar comida con la tarjeta de crédito.
La historia es algo larga y llena de atrocidades, pero vale la pena destacar algunos datos. Al rededor de 1950, muchos aborígenes eran propiedad de los terratenientes, pues no eran considerados seres humanos. Uno de los mejores tratos que obtuvieron consistía en hacer lo que mejor sabían hacer a cambio de comida: cazar. De esta forma mantenían su tradición y habilidad.
Otros en cambio, se ganaban la vida vendiendo artículos de arte aborígen. Este mercado fue en aumento, hasta tal punto que el gobierno se dio cuenta de que se estaba moviendo mucho dinero sin pagar impuestos. En 1967 se celebró un referendum para decidir si los aborígenes tenían estatus de ciudadanos, en el que un 90% votó a favor.
Al ser considerados personas en toda regla, perdieron el pacto de cazador-esclavo, encontrándose en la calle, sin trabajo y admitidos de repente, en una sociedad llena de normas y leyes ajenas. Algunos aspectos de nuestra sociedad que nos son normales, para ellos eran algo totalmente nuevo. El más destacable quizá sea el caso del alcohol. Los aborígenes no habían conocido el alcohol hasta la llegada del hombre blanco; años más tarde un uso descontrolado ha destrozado familia y generado muchísimos daños. El problema, que fue olvidado por el gobierno hasta hace pocos años está todavía muy vivo. Una de las soluciones implantadas ha sido prohibir la venta de alcohol en tierras aborígenes.
Tras un par horas en el bus, ya estábamos de vuelta en Alice Springs, esto se acaba! La mayoría de la gente del tour dormíamos esa noche en el mismo backpacker así que, siguiendo la propuesta de Dom, el superguía, nos reunimos para cenar y tomar unas cervezas.
Cenamos en el pub que hay en el mismo backpacker, con un chico que cantaba y tocaba la guitarra versiones country de grandes clásicos. Las mesas tenían instrumentos de percusión, dispuestos para ser usados. Ay! Lo que nos faltaba a los españoles para armar más jaleo! Como no podía ser de otra forma, la liamos bien gorda, como si nunca hubiéramos visto una pandereta! Todos nos hacían fotos, mientras nosotros destrozábamos la canción, hahahah! Después, fiesta loca por Alice Springs. Terminamos en un local con aspecto de saloon de peli del oeste. Quién iba a decir que esta ciudad remota del desierto tendría tanta vida nocturna!
En definitiva, un tour estupendo. No hemos parado de reír en ningún momento. Hemos experimentado “the real outback” con gente muy maja y un guía genial que nos ha inyectado la cultura aborigen en las venas. Qué más se puede pedir?
Viaje a Alice Springs, Día 1: 1, 2, 3, Día 2: 1, 2, 3. Día 3: 1, 2.

Sin comentarios de momento ↓
Me voy a la otra punta del planeta y no tienes nada que decir?
Deja un comentario