Seguimos el viaje con un tiempo estupendo, totalmente soleado, cielo azul y casi nada de frío. Una cosa que notamos desde el primer paso que dimos en Tasmania es el idioma. Aquí tienen un acento fortísimo, quizás el más extraño que he escuchado hasta ahora. A más kilómetros recorridos, más difícil era comprender a la gente. El personal de los puntos de ayuda al viajero habla correctamente y con un inglés bastante british, pero en otros lugares como gasolineras o tiendas, es una verdadera jungla.
En nuestra ruta por el estado, nos detuvimos por curiosidad en un cementerio chino. Aparecía señalado en el mapa de carreteras, por lo que debía de ser algo importante. No sabemos si era algo irónico o es el sentido de humor de tasmania, pero resultó ser un cementerio convencional donde ninguno de los fallecidos tenía un nombre mínimamente asiático.
Conduciendo hacia el este, paramos en el pueblo de Legerwood, donde encontramos unas curiosas esculturas talladas en árboles, representando soldados caídos en la Primera Guerra Mundial.
De camino hacia Bridport, un pueblecito de costa, intentamos visitar las catarátas de Cockoo. Nos acercamos en coche, pero luego había que hacer una caminata de más de 3 horas y era hora de comer… así que directos al pueblo. Allí hablamos con la mujer de información para turistas y nos dio el timo del siglo: le preguntamos por un buen local donde comprar pescado fresco de calidad y nos recomendó una tienda que resultó ser un cuchitril que vendía fish and chips, todo rebozado y más patatas fritas que nada. Después del “disgusto” estuvimos paseando por la playa, mientras decidíamos donde ir a continuación.
Con el estómago lleno, fuimos de cata de vinos por la zona del valle de Tamar. Aunque la mayoría de los vinos australianos son de la área de Adelaide, en Tasmania también puede encontrarse muchos viñedos. En concreto estuvimos en la viña de Dalrymple y probamos Chardonnay, Sauvignon Blanc y Pinot Noir. Entre sorbo y sorbo hablamos con la dueña, como todos, está enamorada de España.
Justo en frente de los viñedos, se encontraba una cabina de teléfonos que parecía importada del pasado. Esto representa un poco cómo está el tema de las comunicaciones en Tasmania
Atención al teléfono de disco de más de 20 años. Eso es un teléfono y no lo que traía mi padre de la Telefónica!!
De noche, dejamos aparcamos la caravana en el camping de Low Head y fuimos a presenciar una vez más el espectacular anochecer:
Ah! Los recién casados:








4 comentarios de momento ↓
1 Pilar // Jul 30, 2008 at 11:16 pm
No podria dir quina és la millor posta de sol….una canya! Estàs narrant molt bé el viatge…volem més! B7s
2 Hèctor // Jul 31, 2008 at 3:22 pm
La veritat és que el paisatge ho fa tot. Hem vaig a donar que les fotos em surtien molt blanquinoses de dia. El que passava era que la camera en automàtic captava massa llum. El que vaig fer va ser baixar el temps d’exposició i fer proves, fins agafar-li el punt.
De nit, al contrari, augmente un poquet el temps d’exposició i trac prou bons resultats i això que no tinc tripode!
3 juan // Jul 31, 2008 at 3:57 pm
eeyy!! q tal hombre?? me he leido tu blog de arriba a abajo xq el 19 de agosto viajo a Sydney durante un mes de vacaciones (xq es mi último verano de estudiante) y la verdad es q es de la información más interesante, práctica y útil que he encontrado. te felicito!!!
además me he reído un rato con las anécdotas… y las fotos de los paisajes me han enamorado! No se hasta cuando estarás por ahí ni si coincidiremos pero aun así disfruta de la experiencia, ok? Un abrazo desde Canarias.
4 Hèctor // Jul 31, 2008 at 4:02 pm
Nada Juan, un placer! Cualquier cosa, aquí estoy.
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