El viernes por la tarde, Kim (Noruega), Lesley (Holanda), Vera (Alemania) y yo tomamos el vuelo hacia Melbourne. Volamos con Virgin-blue, compañía que junto a Jet-star ofrecen vuelos muy baratos dentro de Australia. Una hora y cuarto después, llegamos y el bus skyline nos lleva al centro de la ciudad, ya que el aeropuerto se encuentra a 20 kilómetros.

La primera sorpresa fue el hostal, Urban Central. Sin duda, el mejor que he visitado nunca. Habitaciones de 4 camas con taquilla, toalla y desayuno incluido, disco/bar, cocina, sala con internet (de pago), centro de turismo, juegos de mesa, televisión, sala de estar… Todo limpio y organizado por $25 (€15) la noche! Daba gusto llegar al hostal después de caminar todo el día sin parar.
Se hizo bastante tarde, así que tomamos unas cervezas en el bar y planificamos el día siguiente con la guía Lonely Planet (que me regaló mi tía la viajera) en mano. Empezamos el sábado con un desayuno contundente y ganas de ver la ciudad. Estuvimos todo el día caminando, viendo las calles, cafés, edificios emblemáticos…
Paseamos por el Queen Victoria Market, un mercadillo gigantesco en el que puedes encontrar desde chaquetas de cuero, boomerangs o zapatillas, hasta didgeridoos (instrumento de viento aborígen).
Continuamos caminando, cruzando toda la ciudad, hasta el fantástico Federation Square. Esta plaza, es el punto de encuentro de la ciudad y se caracteriza por la arquitectura tan diferente de los edificios que la rodean. Arquitectura victoriana, modernista, abstracta, clásica… todo mezclado con mucho estilo, creando un lugar perfecto para conciertos en directo, eventos culturales o simplemente, tomar unas copas.
La ciudad es atravesada por el río Yarra, dándole un toque “a la París”. Muchos bares y cafés se situan en la orilla, donde se puede comer y disfrutar de una vista bastante espectacular. Después de comer, para descansar un poco los piés, nos dirigimos al jardín botánico real, en el que se encuentra la casa del gobernador. Espectacular, interminable y con el diseño único y personal de los jardines australianos, es el lugar perfecto para una siesta bien merecida. Continuamos paseando y nos encontramos con la ceremonia de una boda que nos deleitó con una banda de jazz excelente. Junto a los jardines, visitamos el Shrine of Remembrance, un monumento a los fallecidos en la 2ª guerra mundial.
Con los pies relajados y la buena música en la cabeza, tomamos un tranvía en dirección a San Kilda, la playa más cercana. Paseamos por la costa, disfrutando de las vistas y jugando con las olas. Se terminaba el día, así que fuimos al supermercado Coles (el Mercadona de Australia) y compramos material para cocinar pasta en el hostal. Después de cenar, nos fuimos de fiesta por la ciudad, donde acabamos en un club algo especial: las paredes y el techo no eran rectos, sino que tenía forma de óvalo de principio a fin. La música: varios DJ’s mezclando con percusionistas que tocaban las congas en directo, espectacular!


4 comentarios de momento ↓
1 Mireia // Mar 26, 2008 at 9:42 pm
Joer, menudes vacances xiquet!! Quina enveja que em dones. Bueno, encara que aci acabem de passar Falles i Semana Santa. Encara que tots els anys es igual. Mascletàs, castells, molt de soroll i poc dormir. M’alegre que ho passes tan be. Aprofita tot el que pugues per a disfrutar!!!
Jo he de mirar-me tot lo de Helsinki i…. I need help!!!
Un beset nen
2 Nú_molle // Mar 27, 2008 at 12:39 am
Uau! Sona molt bé tot això! Tot i que vec que Melbourne també és una superbarreja de tot! I lo pitjor és que aneu amb màniga curta! aarrgg!
Continua així! Una abraçada!
3 Easter holidays // Mar 28, 2008 at 6:01 pm
[…] del viajecito a Melbourne, toca volver de nuevo a la “rutina”. Las tareas de clase se acumulan, los emails por […]
4 3 Meses en Sydney // May 19, 2008 at 5:57 am
[…] clase y clase, he tenido tiempo para ir a ver las Blue Mountains y dejarme caer por la espectacular Melbourne. Esta ciudad tiene sus locuras y un !fabuloso transporte público, la universidad se porta genial […]
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